Por AIXA ALFONSO
El legado del invicto Comandante en Jefe es inmortal. Sus enseñanzas perduran en las presentes generaciones y constituyen una certera guía para aquellas futuras que refrendarán la continuidad histórica de la Revolución y las importantes conquistas alcanzadas luego del triunfo del Primero de Enero de 1959.
Aprendimos con Fidel a amar con mayor ímpetu a la Patria, defender las causas justas donde fuese preciso, el valor de la solidaridad, la equidad y a respetar, por encima de las diferencias políticas y los sistemas socio-económicos, el derecho a la soberanía y autodeterminación de las naciones.
