Un viejo chiste, que circula entre políticos y diplomáticos, asegura que en Estados Unidos no hay golpes de Estado, porque allí no existe una embajada norteamericana. Exagerado hasta el absurdo, el chiste refleja no obstante una realidad de la que puede dar fe buena parte del planeta, sobre todo por estos pagos latinoamericanos.
Desde que irrumpió en la realidad política regional en 1898 para meterse en nuestra guerra de independencia, Washington eslabonó una cadena de injerencias que llega hasta nuestros días.
Fuente:Radio Habana Cuba
