A no dudarlo el café es parte de la cotidianidad de los
cubanos. Da goce y por ello crea dependencia; su olor y sabor constituyen una
delicia para el paladar.
Deviene el agasajo ideal para los familiares, amigos y los
vecinos, con quienes compartirlo provoca saborearlo. Hay quienes prefieren
tomarlo en compañía y otros optan por su disfrute en solitario, en silencio;
para gustos, colores…y preferencias. Pero eso sí: una taza de café humeante en
las mañanas suele ser el mejor regalo
para iniciar una jornada cargada de disímiles faenas. La aromática bebida se integra así a la cultura e idiosincrasia de este
pueblo, aunque es originaria del África
del este.
Fuente:Radio Habana Cuba
