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jueves, 26 de abril de 2018

¿Quién desestabiliza Nicaragua?

Por Guillermo Alvarado
Con el pretexto de protestar contra una reforma al sistema de seguridad social, opositores al gobierno sandinista de Nicaragua, que preside Daniel Ortega, desataron desde hace días una oleada de violencia que afectó a Managua, la capital, y otras ciudades del interior, siguiendo un guión que recuerda de manera sospechosa a las “guarimbas” que sacudieron a Venezuela a partir de 2014.

Por esto último, y antes de continuar, quisiera dejar claro que no estamos ante un movimiento ciudadano en defensa de democracia, libertades, derechos o prerrogativas, cómo quiso hacer ver el señor Sergio Ramírez cuando recibió en Madrid el premio literario Cervantes.


Quisiera pensar que el escritor está desinformado de lo que ocurre en realidad en su país, pero más me temo que conoce perfectamente de qué se trata y de manera artera suma su voz precisamente para desinformar y confundir a los incautos.

Lo de la reforma al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social es una excusa. Todos sabían que era cuestión de tiempo evitar el colapso de este sistema, y que la vía pasa por aumentar las cuotas, obreras y patronales -sobre todo estas últimas- y distribuir mejor las pensiones para que lleguen a los jubilados menos favorecidos.

Fue la chispa que encendió la mecha cebada hace tiempo por poderosos intereses internos y externos para poner fin a un proceso político, la Revolución Sandinista, que hizo de Nicaragua el país más estable y seguro de la violenta región centroamericana.

Desde 2007, cuando retornó Ortega al poder, la Patria de Sandino ha conocido un período sin igual en su historia de crecimiento económico, disminución marcada de la violencia, así como mayor ejercicio de la soberanía, integridad e independencia, tanto en su política interior como en su papel en la arena internacional.

Se trata justamente de esto último. Estados Unidos y la derecha regional no toleran conductas semejantes y buscan ponerle fin a una voz disonante, como sucede en Venezuela, como han tratado de hacer inútilmente contra Cuba y lo hicieron en el Ecuador de Rafael Correa y lo intentarán en la Bolivia de Evo Morales.

No es casual que entre los organizadores de las “protestas” contra Ortega estén algunas organizaciones no gubernamentales, como el Movimiento por Nicaragua, que reciben dinero de entidades como la nefasta fundación Soros, la National Endowment for Democracy, NED; el Instituto Republicano Internacional, IRI; y el National Democratic Institute, NDI; que, seguramente ustedes recordarán, estuvieron detrás del golpe de Estado en Honduras contra Manuel Zelaya en 2009.

Con entusiasmo les siguen el ritmo dentro del país centroamericano la cúpula empresarial y el mal llamado Movimiento Renovador Sandinista, que de renovador no tiene nada, así como medios de comunicación como La Prensa, Confidencial y Radio Corporación, entre otros, encargados de la guerra psicológica.

La víspera el presidente Ortega derogó el decreto de reforma a la seguridad social, pero ya los grupos de vándalos, que en nombre de la democracia y las libertades han saqueado, golpeado, destruido y matado, dijeron que seguirán su “lucha” . ¿No sienten, amigos, un intenso tufo de suciedad, ya vista con anterioridad?



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